A criar “se aprende”

Cuando nos convertimos en mamás o papás, estrenamos un nuevo rol, que inaugura una nueva etapa en nuestra vida y nuestro crecimiento como personas.

Ya no somos los mismos, no  nos reconocemos iguales, somos padres; atravesamos una época de cambios, inseguridades mutuas, y necesitamos un tiempo para adaptarnos.

El bebé también lo necesita ya que viene a un mundo desconocido donde sus papás y adultos que lo rodean serán los encargados de darle la bienvenida y de enseñárselo en cada acto, gesto o palabra.

De esta manera se irán construyendo los primeros vínculos del bebé con sus seres esenciales y se entablarán los principales lazos amorosos que serán las matrices para todos los encuentros futuros.

¿Cuáles son los pilares de esta edificación? Amor, contención, respeto por sus necesidades, caricias, palabras, miradas, identidad y verdad.

Criar  no es un don que nos viene dado naturalmente por eso muchas veces necesitamos ayuda para comprender situaciones de la vida cotidiana que nos exceden, como así espacios para compartir nuestras emociones y donde poder volcar nuestras alegrías e inseguridades.

Estos espacios no deben dejar de lado la intuición como padres sino poder incluir en ella la posibilidad de preguntar y preguntarse, cuestionar la propia crianza y poner a trabajar las ideas que traemos al momento de convertirnos en flamantes padres.

Una alternativa para compartir estas emociones encontradas son los “Espacios de Crianza Abiertos”. Estos se caracterizan por ser tiempos de encuentro,  cafecito mediante y sin presencia de los chicos, donde poder reflexionar en grupo sobre situaciones que nos preocupan de la vida cotidiana  en la crianza de los bebés y niños pequeños.

Más allá del tema que los convoque, la idea es poder trabajar sobre tres conceptos fundamentales que sustentan la “buena crianza”

-Transformar la culpa en responsabilidad.

-Dejar de lado las certezas y poder dudar y preguntar para poder crecer como personas.

-No llenarse de recetas sino priorizar el sentido común y los saberes que cada uno posee.

El objetivo no es dar una teoría acerca de cómo ser buenos padres sino generar entre todos herramientas para poder ordenar internamente lo que ya pensamos y en algunas ocasiones se necesita corroborar que se está en el camino correcto, más los aportes que se van dando en el diálogo y el relato de experiencias de vida de los demás, con el acompañamiento de un especialista en el tema que coordina y aporta en un  esclarecedor intercambio vivencial.

La palabra calma, alivia, ayuda y es nuestro instrumento primordial para poner a jugar nuestras ideas, así como los juguetes y “el jugar”, son el medio óptimo en los niños para desarrollar su inteligencia y afectividad.

Les propongo a través de ella “jugarnos” como papás y mamás y aprender a criar cada día mejor a nuestros chicos.

Las temáticas que más convocan son: Cómo recuperar el sueño perdido, cómo aprender a limitar algunas conductas sin limitar la creatividad, cómo ayudar a los chicos a adaptarse al mundo social, a que aprendan controlar lo que sale de su cuerpo. Cómo compatibilizar la maternidad, paternidad y trabajo e infinitos tema más. Pero fundamentalmente cómo ayudarlos a crecer como personas cada día más autónomas, libres y felices.

Lic. Alejandra Libenson

Psicopedagoga, Psicóloga

Autora de los libros Criando hijos, Creando Personas y Los Nuevos Padres

Creadora de los ECA “Encuentros de Crianza Abiertos”

Miembro de “Proyecto Upa”

Especialista en  educación , crianza y vínculos. www.alejandralibenson.com.ar

(Prohibida su reproducción parcial o total sin previa autorización de la autora)