El Juego y los Niños

Los niños juegan, y su principal aprendizaje ocurre mediante el juego. Los niños están diseñados para ser curiosos. Desde el nacimiento, quieren saberlo y averiguarlo todo. Los niños están encaminados hacia el triunfo. Ellos están constantemente retándose a sí mismos y pueden realmente lograr todo eso a través de un proceso implantado biológicamente, que nosotros llamamos juego.

Si los niños jugasen durante toda su infancia (lo digo en serio), estarían listos para la vida. Serían emocionalmente fuertes (siempre y cuando no se haya producido otro daño), y tendrían todas las habilidades básicas para afrontar la vida. A ellos les encanta palpar la vida. Nuestra ansiedad para que los niños conozcan ciertas cosas a edades específicas es un enorme obstáculo para confiar y permitir el desarrollo natural.
Para los niños, la vida es jugar y jugar es aprender. Cintas para el pelo se convierten en flechas para lanzar a un objetivo con una habilidad impresionante. El columpio puede girar si se lo tuerce, y luego regresa en la otra dirección. Las posibilidades son infinites. A pesar de que ellos no siempre ponen lo que han aprendido en palabras o ecuaciones, ellos aprenden. Nombrar las cosas no es el descubrimiento – es entender el fenómeno en sí mismo lo que importa.
Cuando los niños quieren nuestra participación, debemos jugar en forma auténtica. Necesitamos estar interesados – no interesantes; dejar al niño liderar el juego, y nosotros unirnos como un verdadero compañero. No evaluaciones, halagos, o liderazgo ni tampoco entusiasmo exagerado – solo siendo un compañero auténtico e igual.
Los niños son estupendos compañeros de juegos de otros niños precisamente porque ellos son auténticos. Los niños no necesitan ser de la misma o similar edad para jugar juntos, y a ellos les va mejor cuando escogen a sus propios compañeros de juego.
La vida es un juego. Tal vez los adultos han madurado y olvidado este elemento esencial de la vida llamado juego. Nos hemos vuelto serios y hemos hecho una distinción artificial entre juego y trabajo y entre juego y estudio. Nuestros niños están aquí para enseñarnos a iluminarnos, a poner una chispa en nuestros ojos y Jugar la Vida.
Todo juego que incluya más de una persona es social. Cuando un niño juega con otro (de cualquier edad, incluyendo adultos), las habilidades sociales están siendo aprendidas mientras los sentimientos y necesidades del otro jugador tienen que ser tomadas en cuenta.
Cuando los niños “ensayan” la vida ocurre un entrenamiento social específico. Los juegos de actuación en los que los niños interpretan roles de padres, animales, plantas, etc., son una forma de asimilar la realidad, aliviar los temores y ponerlo todo a prueba.

Naomi Aldort.