A Dormir se Aprende…

Las “buenas noches” de los chicos…y de los padres
 
A los chicos no les gusta irse a dormir
¿Qué hacer cuando un niño no duerme durante el día?
¿Qué hacer cuando un niño se despierta muchas veces durante la noche?
¿Cómo hacer para que no duerma entre papá y mamá?
¿Qué hacer con un niño que tiene miedo de dormirse?
¿Cuántas horas tiene que dormir un niño para descansar bien?
¿Cómo enseñarle a dormir?
¿Cómo preparar a los niños para la hora de dormir?
Que duerman con muñecos, ¿ayuda?

El sueño es esencial para la salud y el desarrollo de los bebes y de los niños pequeños. Los niños que duermen lo suficiente se sienten  mejor y son menos propensos a  tener dificultades durante el día, especialmente, irritabilidad. Por eso es importante que los padres ayuden a sus niños a desarrollar buenos hábitos de dormir desde sus primeros meses de vida.
Aprender a dormir es algo que requiere algunas pautas  por parte de los padres para que el  bebe y el niño reconozcan que llegó la hora de ir a la cama

Las rutinas durante el día y también durante la noche ayudan a que puedan reconocer el momento de dormir como así también el tiempo para disfrutar despierto, para jugar, para compartir con papá y mamá antes de llegado el momento de acostarse
Cada niño tiene sus necesidades y preferencias a la hora de dormir pero si se despierta durante la noche lo mejor es mantener luces tenues y evitar todo aquello que pueda estimularlo para que pueda reconocer que debe volver dormirse por si mismo. “La preparación para el sueño nocturno puede ser  mediante un ritual o rutina como un baño caliente o una ultima comida, una actividad juntos que incite y anticipe que el momento y sueño se acerca.

“Los papás deben tener en cuenta que si permiten a los niños dormir en su cama como una excepción están resolviendo ese día la situación pero a largo plazo puede complicarla. Lo mejor es procurar actividades que incentiven al niño a dormirse en su cama
Cuando los niños tienen miedo de dormir es conveniente que los padres brinden contención y respeto a ese miedo, lo mejor es hablarles, acompañarlos hasta la habitación, mostrarles que no hay nada que temer y decirles que mamá y papá están cerca, cuidándolos. Los chicos necesitan contención.

“La tarea de los padres es ayudar a que los chicos elaboren la pérdida de transitoriamente de no estar con papá y mamá. Decirles ‘hasta mañana’ o ‘mañana seguimos jugando’, darles noción de continuidad de la relación, ayuda. Ese pasaje del tiempo juntos al tiempo separados algunos chicos lo transitan tranquilos y otros no tanto.
“El mayor logro que puede tener un chico al dormirse solo es que aprenda a cuidarse y acunarse a sí mismo. Que posea sus propios recursos para dormirse solito”

  • Hasta el año y medio no hay tanto caos ni conflicto si se manejan bien las rutinas.
  • A partir de los dos años el mundo simbólico se amplía, los niños entran en un proceso de creciente autonomía y les es más difícil el tránsito natural de la vigilia al sueño.
  • Aparecen conflictos frente al momento que el adulto impone ir a dormir.
  • La noche devuelve recuerdos, sueños, temores, miedos y hasta alguna pesadilla o terror nocturno.Entonces, ¿qué necesitan los bebes y los niños pequeños?Amor, contacto, protección, piel, palabras, tranquilidad, aprendizaje de primeros rituales y hábitos, primeros acuerdos entre papá y mamá, códigos en común.
    Las condiciones básicas  a la hora de adquirir un hábito.
  • Primero:

– Confianza, constancia, repetición, y secuencias claras.
– Anticipación y preparación para el momento de ir a la cama.

  • Para luego:

–  lograr la flexibilidad sin que se convierta ese momento en un caos familiar.

¿Cómo conocerlos y ayudarlos a conciliar el sueño?

  • Sabiendo que los bebes duermen muchas horas.  Según su edad esta cantidad va disminuyendo. Al principio esta regulada por los ritmos de su alimentación y luego, pueden tener momentos de vigilia y juego antes de volver a dormirse.
  • Es importante llevarlos a dormir cuando uno detecta que es el momento.
  • Tratar de que se queden en sus cunas.
  • Responden bien cuando somos firmes. Se instala la rutina.
  • Los niños mayores de un año son más activos, más autónomos, más demandantes.
  • Van, vienen, bajan de sus cunas sin barrotes, suben a la cama de los padres, llaman, lloran a los gritos, entonces…

¿Qué necesitan? y ¿Qué necesitamos?

  • Descansar varias horas seguidas.
  • Tiempos para cada uno. El bebe, para estar con papá y mamá, con mamá a solas, con papá a solas
  • Exclusividad diurna y exclusión nocturna. Es una paradoja difícil.
  • Limites y consignas claras.
  • Tiempos para cada uno. Nosotros (papá y mamá), ¿cuándo estaremos…¡¡¡al fin solos!!!??
  • Comunicarnos y ponernos de acuerdo en cómo queremos hacer las cosas.
  • Las nanas y los cuentos, las rimas, los objetos, las historias,  son el antídoto y la magia antes de dormir que calman y los hace sentir que no están tan solos, aunque lo estén físicamente en sus camitas.

¿Por qué y para qué hay que irse a dormir?

  • Porque descansar repone fuerzas y energías (discurso de los adultos).
  • Para generar un corte, un orden, introducir los tiempos de espera y las rutinas.
  • Es importante: traducirlo en palabras y acciones. “Sé lo que te pasa pero igualmente vamos a dormir… ”mañana seguís…”
  • Los niños no lo tienen muy claro, aunque lo vivan en el cuerpo.
  • Los chicos sienten que cuando lo que se está haciendo da mucho placer “no se puede parar”.
  • PARAR es: Aceptar ese momento, reconocer el cansancio, y postergar “las ganas” para mañana.
  • Dormir es algo más que una rutina.
  • Es poder organizar su deseo y ayudarlo a detenerse y volver a empezar.
  • Es más que una consecuencia orgánica o biológica.
  • Es encontrarse con sus propios recursos, como pieles que lo envuelven y protegen cuando se quedan solitos  para cuando llega el sueño.
  • Es importante tratar que se duerman en sus cunas o camas, e introducir frases que ayuden a separarse momentáneamente.
  • Darle lugar y tiempo para los rituales y así  meterse en la noche y que sea placentera y calma. No apurarse.
  • La noche no es ultra silenciosa. Depende de cada casa y familia.
  • Con niños pequeños es bueno hablar de la noche, contar historias  e inventar juntos algún cuento “anti-miedo.”

Posibles causas y consecuencias de un mal dormir.

  • Hábito no construido
  • Cólicos
  • Enfermedades
  • Comidas nocturnas
  • Hiperactividad diurna
  • Cambios – Mudanzas
  • Angustia

Puede provocar

  • Sueño cortado
  • Terrores nocturnos
  • Pesadillas
  • Insomnio
  • Sonambulismo
  • Miedos
  • Apneas
  • Enuresis

Para concluir es saludable como persona, como pareja, como familia preguntarme cuando “no estamos durmiendo bien, hace mucho!!”

  • Cómo estoy yo.
  • Cómo están los demás miembros de la familia.
  • Pensar si hay algún acontecimiento familiar nuevo.
  • Como es el clima y ambiente en casa a la hora de ir a la cama.
  • Tener en cuenta el temperamento y personalidad del niño.

Hay infinitas preguntas vinculadas al buen y al mal dormir. Cada familia encontrará las respuestas. Lo importante es poder interrogarse porque abre la posibilidad de un cambio, y por ende augura que ese movimiento traerá seguramente bienestar a todos… y más horas de descanso y sueño.

Lic. Alejandra Libenson
Psicóloga, Psicopedagoga
Especialista en crianza, vínculos familiares, pareja y fertilidad
Autora del libro “Criando hijos,creando personas”